FU, EL PUNTO DE RETORNO (I ching, oráculo chino Hexagrama 24)

El retorno hace referencia a la vuelta de las situaciones propicias, representada por el solsticio de invierno, época en que la luz solar comienza a creces de nuevo.

El tiempo de la oscuridad ha pasado, ahora llega el tiempo del dominio de la luz, de las esperanzas, de las situaciones propicias.La vida es una sucesión de tiempos malos y el retorno de los tiempos buenos. Después de los retornos hay épocas relativamente tranquilas. Es decir, subimos, bajamos y permanecemos en las llanuras. Esta el la ley de la naturaleza, del Tao, una ley que no solo rige al mundo que nos rodea, sino que rige también nuestros estados de ánimo. Aceptar esta ley es la base para la sabiduría que lleva a la felicidad, es la base para no hundirse en tiempos duros, y para no dormirse en tiempos propicios. Sin embargo, esa situación será mucho menos dolorosa si en los momentos en los que te sientes bien no te olvidas que los buenos momentos acaban y, sobre todo, no te olvidas de que nunca tienes que abandonar el cultivo de la espiritualidad.

FU, EL PUNTO DE RETORNO
FU, EL PUNTO DE RETORNO
K'un
Arriba K’un, lo receptivo, la tierra
Chen
Abajo Chen, lo suscitativo, el trueno
El juicio

«Retorno. Éxito. Saliendo y volviendo sin error. Los amigos vienen sin culpa. Desde y hacia va el camino. Al séptimo día regresa. Lleva a alguien a obtener algo».

Después de una temporada de decadencia comienza el regreso. El poder de la luz se halla de vuelta. Hay movimiento, pero no imposición. Se trata de un acto natural, espontáneo. La transformación resulta fácil. Se descarta lo antiguo y se introduce lo nuevo. Las medidas deben estar de acuerdo con la época, si no, no darían resultados. Las sociedades participan de las opiniones de sus miembros. Pero cuando estos grupos enfrentan al público y están en armonía con, la época se excluyen todas las tendencias separatistas y no habrá error. La idea del retorno está basada en el curso de la naturaleza. El movimiento es cíclico, y debe completarse. No hay necesidad de apurarlo artificialmente. Cada cosa llega en el tiempo apropiado. Todos los movimientos se cumplen en seis etapas, y el séptimo indica el regreso. Siete es el número de la luz joven y crece sobre el seis, número de la gran oscuridad. El estado de reposo da lugar al movimiento.

La imagen

«Trueno sobre la tierra. La imagen del punto de retorno. Así los reyes de la antigüedad cerraban el pasado en el tiempo del solsticio. Mercaderes y extranjeros no iban más allá y el gobernante no viajaba por las provincias».

El solsticio de verano siempre se celebró en China como la época de descanso en el año. En invierno la energía de la vida, simbolizada en el trueno, está todavía sin aparecer. El movimiento recién comienza y no debe disipársele usándolo prematuramente. El principio de acumular energía descansando en el momento apropiado se aplica a todas las situaciones. El retorno de la salud, después de la enfermedad, el retorno de la comprensión después de un disgusto: todo debe ser tratado cuidadosamente al comienzo para hacer florecer el retorno.


24. EL REGRESO (FU)

Renovación. Período propicio para los cambios. Se pone orden en la propia vida tras descartar los sucesos anteriores negativos y buscar nuevas emociones. Se actúa de acuerdo con el destino. El hexagrama está relacionado con los meses de noviembre y diciembre. En este momento de renacimiento es preciso buscar el reposo y la tranquilidad para que nada pueda turbar las nuevas fuerzas de nuestro espíritu. FU no es propicio a los nuevos matrimonios, pero sí para las uniones inmediatas a un anterior fracaso.

“Retorno. Éxito. Saliendo y volviendo sin error. Los amigos vienen sin reproches. El camino va y viene. Al séptimo día regresa. Es ventajoso tener donde ir”.

Después de una época de decadencia comienza el regreso. El poder de la luz, que había sido alejado, se halla de vuelta. Hay movimiento, pero no es algo impuesto: el trigrama superior, K’un tiene el carácter de abandono y de dar de sí mismo. Es entonces un acto natural que nace espontáneamente. Es por eso que la transformación de las cosas viejas se hace fácilmente. Lo viejo es depuesto a favor de lo nuevo introducido. Uno y otro corresponden al tiempo y no producen ningún daño. Grupos se forman de seres animados por los mismos sentimientos. Pero esas reuniones se hacen abiertamente, ellas corresponden a la época y es por eso que todo esfuerzo particular y egoísta está excluido y no hay en ello ninguna falta. El retorno tiene su fundamento en el curso de la naturaleza. El movimiento es circular. La vía se cierra sobre ella misma. Por eso no debe precipitarse nada artificialmente. Todo viene espontáneamente cuando ha llegado el tiempo. Tal es la Vía del cielo y de la tierra. Todos los movimientos se cumplen en seis etapas, y la séptima trae como consecuencia el retorno. Así, al séptimo mes después del solsticio de verano, donde comienza a declinar el año, viene el solsticio de invierno. De la misma manera que la salida del sol viene a la séptima hora doble que sigue al ocaso. Es por eso que el siete es el número de la joven luz que nace cuando el seis, número de la oscuridad, se acrecienta de una unidad. Así el movimiento llega al reposo.